La teratozoospermia, también llamada teratospermia, es la alteración del semen en la que menos del 4 % de los espermatozoides tiene una forma normal, valorada con el criterio estricto de Kruger. Se detecta en el seminograma, junto al resto de parámetros seminales, y por sí sola no equivale a un problema de fertilidad: es el parámetro con menos peso pronóstico cuando aparece aislada, sin alteración de concentración ni de movilidad.
Causas de la teratozoospermia
La teratozoospermia idiopática, en la que no se conoce la causa, representa hasta el 50 % de las teratozoospermias. Cuando sí se identifica una causa, las más frecuentes son:
- Varicocele. La dilatación de las venas del cordón espermático sube la temperatura testicular y altera la formación de los espermatozoides, morfología incluida. Es la causa corregible más frecuente del factor masculino.
- Infección o inflamación genital. Prostatitis, epididimitis y otros procesos que afectan a la vía seminal durante la formación de los espermatozoides.
- Causas genéticas.
- Exposición al calor y a tóxicos. Saunas, baños calientes frecuentes, tabaco y algunos disolventes o pesticidas, todos ellos capaces de alterar la fase de la formación del espermatozoide en la que se define su forma.
- Variación fisiológica. Incluso sin ninguna de las causas anteriores, la morfología es el parámetro que más varía de una muestra a otra en el mismo hombre, así que un resultado bajo aislado conviene confirmarlo con un segundo seminograma antes de darlo por definitivo.
Varicocele aparte, la mayoría de las causas anteriores también reducen la concentración y la movilidad, así que la teratozoospermia rara vez llega sola: lo habitual es encontrarla combinada con oligospermia o astenozoospermia.
Qué significa para la fertilidad
El criterio de Kruger es exigente: descarta cualquier espermatozoide con la mínima irregularidad de forma, hasta el punto de que la mediana en hombres con fertilidad demostrada se queda en el 14 %, no en el 100 %. Por eso un resultado por debajo del 4 % no se lee de forma aislada, sino junto a la concentración y la movilidad, que son los parámetros que más pesan en el pronóstico.
Cuando la morfología es el parámetro más comprometido de la muestra, la ICSI permite seleccionar e inyectar un único espermatozoide en cada óvulo, lo que reduce la dependencia del porcentaje global de formas normales de la muestra. El embriólogo elige el espermatozoide con mejor aspecto bajo el microscopio en el momento de la inyección, así que un porcentaje bajo en el conjunto de la muestra no impide encontrar candidatos individuales adecuados.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico sale del examen microscópico del seminograma, con el criterio estricto de Kruger. No hace falta ninguna prueba adicional para confirmarlo, pero sí conviene repetir el análisis si el primer resultado sorprende, porque la morfología fluctúa más que otros parámetros de una muestra a otra en el mismo hombre. El resultado se da siempre junto a la concentración y a la movilidad, nunca por separado, porque es la combinación de los tres la que orienta el estudio y el pronóstico.
Preguntas frecuentes sobre la teratozoospermia
En parte. Dejar de fumar, evitar el calor prolongado en la zona genital y tratar una infección o un varicocele si están presentes puede mejorar el resultado en un nuevo seminograma. La morfología también fluctúa de forma natural entre muestras del mismo hombre, así que conviene repetir el análisis antes de sacar conclusiones de un único resultado.
No por sí sola. Aislada, sin alteración de concentración ni de movilidad, tiene el menor peso pronóstico de los tres parámetros principales del seminograma. El impacto real depende de con qué otras alteraciones se presente y del resto del estudio de fertilidad.
La oligoastenozoospermia es la combinación de baja concentración y baja movilidad. La teratozoospermia es un tercer parámetro, la forma, que puede sumarse a esa combinación o aparecer solo. Cuando confluyen los tres, el manejo lo marca el conjunto, no cada parámetro por separado.
No en el sentido de que la morfología suba a un valor fijo y se quede ahí: fluctúa de forma natural incluso sin ninguna causa identificada. Lo que sí puede cambiar de forma sostenida es tratar la causa cuando la hay, con un varicocele corregido o una infección resuelta como los ejemplos más claros de mejora comprobable en un nuevo seminograma.