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Reserva ovárica

Reserva ovárica: cantidad de ovocitos que quedan disponibles en los ovarios en un momento determinado. Es una cifra que solo baja a lo largo de la vida: la mujer nace con uno o dos millones de ovocitos, llega a la pubertad con unos 300.000 o 400.000 y va perdiéndolos en cada ciclo, ovule o no. Se estima de forma indirecta a través de la hormona antimülleriana y del recuento de folículos antrales por ecografía, y es uno de los datos con más peso al planificar un tratamiento de fertilidad o una preservación.

Qué mide la reserva ovárica y qué no mide

La reserva ovárica informa de cantidad, no de calidad. Son dos cosas distintas y confundirlas es el error de interpretación más frecuente al leer un informe.

  • Cantidad: cuántos ovocitos quedan y cuántos cabe esperar recuperar en una estimulación. Es lo que estiman la hormona antimülleriana y el recuento de folículos antrales.
  • Calidad: qué proporción de esos ovocitos tiene una dotación cromosómica correcta. Depende sobre todo de la edad, y hoy no existe ninguna analítica que la mida directamente.

Una mujer de 30 años con reserva baja puede tener pocos ovocitos de buena calidad, y una de 42 con reserva normal, muchos ovocitos con más alteraciones cromosómicas. El pronóstico se construye con las dos variables.

La reserva ovárica tampoco mide la capacidad de ovular. Una mujer con reserva disminuida puede seguir ovulando cada mes con ciclos perfectamente regulares, así que una reserva baja no anticipa cuándo llegará la menopausia ni indica que el ciclo vaya a alterarse a corto plazo.

Por qué disminuye la reserva ovárica

El descenso es fisiológico y ocurre en todas las mujeres, pero no es lineal: se hace clínicamente evidente a partir de los 30 años, con una disminución de la AMH de aproximadamente un 5 % anual, y se acelera de forma marcada a partir de los 40. En cada ciclo se pierde un grupo de folículos, de los que solo uno llega a ovular; el resto se atresia. Ese goteo continúa incluso durante el embarazo, la lactancia o la toma de anticonceptivos, porque no depende de que haya ovulación.

Además de la edad, hay factores que aceleran la caída o reducen la reserva de partida:

  • Cirugía ovárica previa, especialmente la extirpación de endometriomas o de quistes, que retira tejido ovárico sano junto a la lesión.
  • Endometriosis, que afecta a la reserva tanto por la enfermedad en sí como por las cirugías que a menudo conlleva.
  • Quimioterapia y radioterapia, con un efecto que depende del fármaco, la dosis y la edad en el momento del tratamiento.
  • Causas genéticas, como el síndrome de X frágil en su forma premutada o alteraciones del cariotipo.
  • Tabaquismo, el factor modificable con evidencia más consistente.
  • Enfermedades autoinmunes que afectan al ovario.

En una parte de los casos no se identifica ninguna causa: la reserva es simplemente más baja de lo esperable para esa edad.

Cómo se mide la reserva ovárica

No hay una prueba única. Lo que en consulta se pide como prueba de reserva ovárica o test de reserva ovárica es en realidad la combinación de una analítica y una ecografía, que se interpretan juntas. Las guías de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) sitúan la hormona antimülleriana y el recuento de folículos antrales como los dos marcadores de referencia.

  • Hormona antimülleriana (AMH). Analítica de sangre. La producen las células de la granulosa de los folículos pequeños, así que su nivel refleja el tamaño del grupo de folículos en reserva. Se puede medir cualquier día del ciclo, pero su variabilidad depende del nivel de AMH y del método de análisis. Con métodos automatizados se ha observado una variación de alrededor del 20 % dentro de un mismo ciclo y de hasta el 28 % entre ciclos, sobre todo cuando los valores son normales o elevados. Con AMH baja, la variabilidad es mínima y la medición es fiable en cualquier momento del ciclo. Es hoy el marcador más usado.
  • Recuento de folículos antrales (RFA). Ecografía transvaginal, preferentemente entre los días 2 y 5 del ciclo. Cuenta los folículos de 2 a 10 milímetros visibles en ambos ovarios. Es un marcador tan fiable como la hormona antimülleriana y añade información sobre el estado del ovario que una analítica no da. Lo explicamos en detalle en la guía sobre cuántos folículos tiene una mujer.
  • FSH y estradiol basales. Analítica en día 3 del ciclo. Fueron el estándar durante años y hoy tienen valor secundario: se alteran tarde, cuando la reserva ya ha caído bastante, y varían de un ciclo a otro. El comité de práctica de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) desaconseja usarlos como marcador principal por ese motivo.

La anticoncepción hormonal reduce el valor de la hormona antimülleriana, típicamente entre un 20 y un 30 %, y también el recuento de folículos antrales. El efecto es reversible: la AMH, el recuento de folículos antrales y el volumen ovárico se recuperan tras 3-6 meses desde la suspensión. Un resultado obtenido bajo tratamiento anticonceptivo puede infravalorar la reserva, así que hay que indicarlo en consulta.

En un test de fertilidad los tres marcadores se solicitan de forma conjunta. Ninguno, por separado, sustituye a la valoración clínica completa.

Valores orientativos por edad

Los rangos siguientes son de referencia general. Cada laboratorio publica los suyos y las unidades cambian (ng/ml o pmol/L), así que lo primero al leer un resultado es mirar la referencia del propio informe.

Hormona antimülleriana, como orientación por edad:

  • A los 30 años: en torno a 2,5 ng/ml.
  • A los 35 años: en torno a 1,5 ng/ml.
  • A los 40 años: en torno a 0,7 ng/ml.

De forma transversal se considera reserva normal por encima de 1 ng/ml y disminuida por debajo. Los valores por edad al detalle, la conversión entre unidades y lo que puede falsear un resultado están en la ficha de hormona antimülleriana.

El recuento de folículos antrales se interpreta junto con la edad, la hormona antimülleriana y la historia clínica. Una cifra aislada no determina el pronóstico reproductivo.

La AMH y el recuento de folículos antrales se interpretan juntos. La variabilidad de la AMH es más marcada cuando la reserva es normal o alta, especialmente con los métodos automatizados actuales. Si los resultados no coinciden o quedan cerca de un límite que pueda cambiar la decisión de tratamiento, puede ser prudente repetir la determinación y valorar el resultado junto al recuento folicular y la historia clínica.

Estas pruebas orientan sobre cuántos ovocitos cabe esperar en una punción, no sobre la probabilidad de embarazo.

Dónde se hace la prueba y qué cubre la sanidad pública

La analítica de hormona antimülleriana la realiza cualquier laboratorio de análisis clínicos y la ecografía para el recuento folicular requiere una consulta de ginecología con equipo transvaginal. En la práctica, ambas se piden juntas dentro de un estudio de fertilidad.

En el Sistema Nacional de Salud, el acceso depende de que exista una indicación clínica:

  • Con un diagnóstico de esterilidad y dentro de los criterios de acceso a tratamiento de reproducción asistida que fija la cartera común de servicios, el estudio hormonal y ecográfico forma parte del proceso diagnóstico y se realiza por la vía pública. Cada comunidad autónoma concreta los criterios y los tiempos de espera, que varían mucho entre territorios.
  • Por planificación o por conocer la fertilidad futura, sin un problema de esterilidad diagnosticado, la prueba no entra en la cartera pública y se realiza por vía privada.

Por vía privada hay dos caminos distintos: el laboratorio, que entrega un número, y la consulta de fertilidad, que entrega una interpretación. Un valor de hormona antimülleriana sin ecografía, sin edad y sin historia clínica es un dato incompleto, y es el origen de buena parte de la angustia con la que llegan muchas pacientes a la primera visita.

Qué significa una reserva ovárica baja

Una reserva ovárica baja significa que quedan menos ovocitos disponibles de lo esperable para esa edad, y que una estimulación probablemente dará pocos ovocitos. No es sinónimo de esterilidad ni de menopausia próxima: habla de cantidad, no de la capacidad de ovular ni de la calidad de lo que queda. Muchas mujeres con reserva disminuida ovulan con normalidad y con ciclos regulares.

Tampoco equivale a fallo ovárico precoz, que es un cuadro distinto con criterios diagnósticos propios.

Desarrollamos el pronóstico, las opciones de tratamiento y las dudas que llegan con un resultado bajo en el artículo sobre si se puede ser madre con baja reserva ovárica.

Para qué se usa el dato en reproducción asistida

Conocer la reserva ovárica cambia decisiones concretas:

  • Expectativa de ovocitos. Permite anticipar cuántos ovocitos maduros cabe esperar en una punción y cuántos ciclos pueden hacer falta para reunir los necesarios.
  • Indicación de preservación. Una reserva baja a edad temprana es uno de los motivos principales para plantear la vitrificación de ovocitos sin esperar.
  • Clasificación del pronóstico. Los criterios POSEIDON combinan reserva ovárica, edad y respuesta a estimulaciones previas para agrupar los casos de baja respuesta.

Preguntas frecuentes sobre la reserva ovárica

Con una analítica de sangre para medir la hormona antimülleriana y una ecografía transvaginal para contar los folículos antrales, idealmente en los primeros días del ciclo. La AMH se puede medir cualquier día, aunque puede variar más cuando sus valores son normales o altos. Ambas pruebas se interpretan juntas y forman parte del estudio de fertilidad.

De forma orientativa, alrededor de 1,5 ng/ml de hormona antimülleriana a los 35 años y en torno a 0,7 ng/ml a los 40. Son medianas poblacionales con mucha dispersión individual: valores por debajo no significan que no haya opciones, y valores por encima no garantizan un embarazo.

No. Los ovocitos no se regeneran y ningún tratamiento ni suplemento recupera los perdidos. Lo que sí puede mejorarse es la respuesta a la estimulación, donde influyen el control del peso, dejar de fumar y corregir déficits nutricionales.

No necesariamente. Los ciclos pueden mantenerse regulares durante años con una reserva ya disminuida, porque la alteración del ciclo aparece tarde. Es una de las razones por las que la reserva se mide y no se deduce.

Sí, de forma indirecta. La ecografía transvaginal no cuenta ovocitos, pero sí los folículos antrales visibles en ambos ovarios, que se correlacionan con la reserva. Por eso ecografía y analítica se piden juntas.

No del todo. La anticoncepción hormonal reduce el valor de la hormona antimülleriana y el recuento de folículos antrales, así que el resultado puede infravalorar la reserva. La AMH, el recuento folicular y el volumen ovárico se recuperan tras 3-6 meses desde la suspensión. Conviene indicar siempre en consulta si se está tomando anticoncepción hormonal.

Depende del motivo. En un estudio de fertilidad en curso, la reserva se valora al inicio y se repite si cambia el plan o pasa el tiempo suficiente. Fuera de tratamiento, repetirla cada año sin una razón concreta genera más ansiedad que información útil.