Progesterona

La progesterona es una hormona esteroidea producida principalmente por el cuerpo lúteo del ovario tras la ovulación, y por la placenta durante el embarazo. Es el gestágeno principal del organismo: prepara el endometrio para la implantación, sostiene el embarazo en sus primeras semanas y, junto al estradiol, regula la segunda mitad del ciclo menstrual. Su valor en sangre varía mucho según el día del ciclo, por lo que siempre se interpreta en función del momento en que se mide.

Representación en 3 dimensiones de la progesterona

¿Para qué sirve la progesterona?

Las funciones principales de la progesterona se concentran en la fase lútea del ciclo y en el embarazo:

  • Madurar el endometrio: transforma el endometrio proliferativo (engrosado por los estrógenos) en endometrio secretor, receptivo a la implantación.
  • Sostener el embarazo temprano: mantiene el endometrio activo y reduce las contracciones uterinas hasta que la placenta toma el relevo hacia la semana 10-12.
  • Frenar el crecimiento endometrial: compensa el efecto proliferativo del estradiol.
  • Elevar la temperatura basal: la subida de 0,3-0,5 °C en la segunda fase del ciclo se debe a ella.
  • Espesar el moco cervical: lo vuelve menos permeable a los espermatozoides tras la ovulación.
  • Actuar sobre el sistema nervioso central: tiene efecto sedante y se relaciona con algunos síntomas del síndrome premenstrual.

En hombres también existe en niveles muy bajos: actúa como precursor en la síntesis de testosterona y corticoides, pero su papel reproductivo se concentra en la mujer.

Cómo cambia durante el ciclo menstrual

La progesterona no tiene un valor de referencia único: depende casi por completo del día del ciclo. A modo orientativo, en ng/ml:

  • Fase folicular (días 1-13): <1 ng/ml. Valores basales, prácticamente indetectables.
  • Ovulación: 1-3 ng/ml. Subida breve coincidiendo con el pico de LH.
  • Fase lútea (día 21): >10 ng/ml suele considerarse compatible con ovulación confirmada. Valores entre 5-10 ng/ml son ambiguos y <5 ng/ml en fase lútea sugieren anovulación o fase lútea insuficiente.
  • Embarazo primer trimestre: 11-44 ng/ml, con amplia variabilidad individual.
  • Segundo trimestre: 25-83 ng/ml.
  • Tercer trimestre: 65-290 ng/ml.

Los rangos son orientativos y cambian según el laboratorio y la unidad usada (ng/ml o nmol/L). Lo primero al leer un resultado es mirar la referencia del propio informe.

La medición clínica clásica se hace el día 21 del ciclo regular o 7 días después de la ovulación confirmada, momento en el que la progesterona alcanza su pico. Una sola analítica no diagnostica nada por sí sola: la progesterona es pulsátil y debe interpretarse junto a la ecografía y al resto del estudio hormonal.

Estructura química de la progesterona representada en un diagrama molecular

La progesterona en el embarazo

Durante las primeras semanas de gestación, la progesterona la produce el cuerpo lúteo, que se mantiene activo gracias a la hCG segregada por el embrión recién implantado. Hacia la semana 10-12, la placenta asume la producción y los niveles aumentan progresivamente hasta el final del embarazo.

En un embarazo de evolución normal, la progesterona sube de forma sostenida. Cuando aparecen descensos llamativos en analíticas seriadas o valores muy por debajo del rango en primer trimestre, se combinan con la beta-hCG y la ecografía para interpretar el contexto: la cifra aislada no da el diagnóstico.

La progesterona en la reproducción asistida

En reproducción asistida hay que distinguir dos usos de la progesterona: como medicación para sostener la fase lútea tras una transferencia (en fresco o criotransferencia) y como parámetro analítico que se mide para confirmar que el endometrio está receptivo antes de transferir.

Progesterona como medicación: apoyo de fase lútea

Tras la punción en fecundación in vitro (FIV) o en una criotransferencia, el cuerpo lúteo no siempre produce progesterona suficiente (en los ciclos sustituidos directamente no existe). Se administra progesterona micronizada exógena para sostener el endometrio hasta que la placenta tome el relevo hacia la semana 10-12 si el embarazo evoluciona.

Las vías disponibles son vaginal, oral, rectal y subcutánea. La elección depende del protocolo y la tolerancia individual; la pauta exacta la individualiza el equipo médico. Las progestinas sintéticas (didrogesterona, medroxiprogesterona y otras) son moléculas derivadas con propiedades farmacológicas distintas y no son intercambiables con la progesterona natural.

Controles analíticos: confirmar la receptividad endometrial

En toda transferencia (fresco o criotransferencia, ciclo natural o sustituido) se monitoriza la progesterona en sangre para asegurar que la ventana de implantación está abierta. Como mínimo se realizan dos analíticas:

  • Una antes de iniciar el aporte de progesterona, como referencia basal.
  • Otra tras 3-5 días de administración, justo antes de la transferencia, para confirmar que los niveles son adecuados.

Si el primer control muestra una progesterona ya elevada en fase folicular, replanteamos el ciclo para evitar transferir con un endometrio adelantado al embrión. Si el segundo control muestra una progesterona insuficiente, ajustamos la pauta o reprogramamos la transferencia.

Progesterona como marcador de ovulación prematura

Durante la estimulación ovárica, una progesterona elevada los días previos al trigger indica que el endometrio puede haberse adelantado al embrión, lo que en muchos casos lleva a vitrificar los embriones y transferir en un ciclo posterior (estrategia freeze-all).

Preguntas frecuentes sobre la progesterona

De forma orientativa, un valor superior a 10 ng/ml en día 21 del ciclo o 7 días después de la ovulación es compatible con ovulación confirmada y fase lútea adecuada. Entre 5 y 10 ng/ml es ambiguo y por debajo de 5 ng/ml sugiere anovulación o insuficiencia de fase lútea. Los rangos exactos los marca cada laboratorio.

Mantiene el endometrio receptivo, reduce las contracciones uterinas y sostiene el embarazo en sus primeras semanas. Durante el primer trimestre la produce el cuerpo lúteo; a partir de la semana 10-12 toma el relevo la placenta.

En fase lútea o durante el embarazo, una progesterona alta es fisiológicamente esperable y no se interpreta como problema. En fase folicular sí conviene revisarla, porque puede indicar un quiste lúteo persistente o un error de datación del ciclo.

Sí. Mientras se administra progesterona (oral o vaginal), el endometrio se mantiene estable y la menstruación no aparece. Al retirarla, se produce la caída hormonal que dispara la regla en los días siguientes.

Sí, en niveles muy bajos. Actúa como precursor en la síntesis de testosterona y corticoides y proviene sobre todo de las glándulas suprarrenales y los testículos.

No. La progesterona es una hormona pulsátil y su valor cambia mucho a lo largo del día y del ciclo. Una cifra aislada nunca sustituye al estudio hormonal completo, la ecografía y la historia clínica.