Es un tratamiento para preservar la fertilidad de la mujer que le permite decidir
cuando quiere ser madre evitando el deterioro de la fertilidad ocasionado por el paso
del tiempo. Mediante la técnica de la vitrificación se congelan los ovocitos de la mujer,
manteniendo su calidad para ser utilizados a futuro en una fecundación.
El mejor momento para vitrificar óvulos con el fin de retrasar la maternidad sería entre
los 30 y los 35 años.
Ventajas:
- Ganas tiempo al reloj biológico, ya que pasados los 37 años las posibilidades de quedarte embarazada con tus propios óvulos descienden un 50%.
- Reduces la posibilidad de recurrir a ovodonación, ya que cuentas con tus propios óvulos en edad óptima.
- Mayor probabilidad de tener un hijo sano, libre de enfermedades hereditarias.
- La libertad de decidir cuando quieres ser madre