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Oligospermia

La oligospermia, también llamada oligozoospermia, es la alteración del semen en la que la concentración de espermatozoides queda por debajo de 16 millones por mililitro, según la sexta edición de la Organización Mundial de la Salud (2021). Se detecta en el seminograma, y se describe en distintos grados, leve, moderado y severo, según cuánto se aleje el resultado de ese límite. La bibliografía no fija un corte único para cada grado, así que el laboratorio que informa la prueba es la referencia para leerlos.

Un solo resultado bajo no cierra el diagnóstico. La concentración espermática varía de una muestra a otra en el mismo hombre, por la abstinencia previa, una fiebre reciente o el estrés del propio momento de la recogida, así que conviene confirmar un resultado alterado con un segundo seminograma antes de dar por definitivo el grado.

Causas de la oligospermia

  • Varicocele. El aumento de temperatura testicular reduce la producción de espermatozoides, no solo su movilidad o su forma. Es la causa corregible más frecuente del factor masculino.
  • Alteraciones hormonales del eje que regula la producción testicular, con hormonas como la FSH y la LH por debajo o por encima de lo esperado. Un desajuste reduce la señal que pone en marcha la producción de espermatozoides.
  • Obstrucción parcial de la vía seminal, que deja pasar espermatozoides pero en menor cantidad de la que se produce. Se diferencia de una obstrucción completa, que da azoospermia en lugar de oligospermia.
  • Infección genital, que puede dejar cicatrices en la vía seminal o alterar la producción mientras dura.
  • Criptorquidia.
  • Torsión testicular.
  • Radioterapia o quimioterapia previas.
  • Exposición a tóxicos y al calor, como el tabaco, algunos disolventes y pesticidas, y la exposición repetida a saunas o baños muy calientes.
  • Factores genéticos, sobre todo en los casos más severos, donde el estudio puede incluir cariotipo y microdeleciones del cromosoma Y, las mismas pruebas que se piden ante una azoospermia.

En el 60–75 % de los casos el estudio se completa sin identificar ninguna causa concreta. Eso no cambia las opciones disponibles, que dependen de la concentración final y del resto de parámetros del seminograma.

Relación con la azoospermia

La oligospermia y la azoospermia están en el mismo espectro: cuántos espermatozoides hay en el eyaculado, desde muy pocos hasta ninguno. Cuando la oligospermia es severa, el estudio se amplía con las mismas pruebas que se piden ante una azoospermia: analítica hormonal, cariotipo, microdeleciones del cromosoma Y y estudio del gen CFTR, explicadas con detalle en la ficha de azoospermia.

La frontera entre ambas no siempre es tan nítida como parece en el papel. Un recuento muy bajo, de unos pocos espermatozoides por muestra, se maneja de forma parecida a una azoospermia con hallazgo tras centrifugar: en los dos casos el objetivo es concentrar y, si hace falta, congelar los espermatozoides disponibles para usarlos en una fecundación in vitro con ICSI.

Preguntas frecuentes sobre la oligospermia

Depende de la causa. Un varicocele puede valorarse quirúrgicamente, una alteración hormonal puede tratarse médicamente y evitar tóxicos o el calor ayuda cuando están implicados. Cuando no hay causa identificable o el tratamiento no revierte el parámetro, la vía es adaptar la técnica de reproducción asistida a la concentración disponible.

No. En la oligospermia hay espermatozoides, aunque en cantidad reducida. En la azoospermia no se encuentra ninguno en el eyaculado. El manejo se parece cuando la oligospermia es severa, pero el diagnóstico y el estudio genético no son intercambiables.

Sí. Un periodo de abstinencia muy corto puede dar una concentración más baja de la real, y un periodo muy largo de abstinencia puede aumentar la concentración pero aumentar el porcentaje de espermatozoides dañados y muertos. Por eso el seminograma se pide con unos días de abstinencia concretos y conviene repetirlo con el mismo intervalo si el resultado sorprende.

En muchos casos sí, sobre todo en los grados leve y moderado, donde una inseminación artificial o una fecundación in vitro con ICSI suelen bastar para compensar la baja concentración. En los grados más severos el estudio se amplía, como se ha visto previamente, y la elección de técnica depende del conjunto del resultado, no solo de la concentración. La decisión final se toma siempre en consulta, valorando también la edad de la pareja y el tiempo que lleva buscando el embarazo.