Hormona antimülleriana (AMH)

La hormona antimülleriana es una proteína que producen las células de la granulosa de los folículos ováricos pequeños y que se utiliza como marcador de la reserva ovárica. Su concentración en sangre es proporcional al número de folículos en reserva, así que estima cuántos ovocitos quedan disponibles y cuántos cabe esperar recuperar en una estimulación. Se abrevia AMH, por sus siglas en inglés. La extracción puede hacerse cualquier día del ciclo. La variabilidad es mayor con AMH normal o alta y mínima cuando es baja. Se interpreta siempre junto a la edad y al recuento de folículos antrales.

Qué mide la hormona antimülleriana

La producen las células de la granulosa que rodean a los folículos preantrales y antrales pequeños, los de menos de 8 milímetros. Cuando un folículo crece y pasa a depender de la FSH para seguir madurando, deja de fabricarla. Por eso el nivel en sangre refleja el tamaño del grupo de folículos en espera y no el del folículo que está creciendo en ese ciclo concreto.

Puede medirse cualquier día, con variabilidad mínima si la AMH es baja, y se altera antes que la FSH o el estradiol basales.

Lo que la hormona antimülleriana estima es cantidad, y hay tres cosas de las que no informa:

  • La calidad ovocitaria. La proporción de ovocitos con dotación cromosómica correcta depende sobre todo de la edad, y ninguna analítica la mide de forma directa. Un valor alto a los 42 años no cambia el pronóstico cromosómico de esa edad.
  • La probabilidad de embarazo espontáneo. El comité de práctica de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) desaconseja usarla como cribado de fertilidad en mujeres sin un problema reproductivo diagnosticado, porque en población general no discrimina bien quién concebirá y quién no.
  • La fecha de la menopausia. Se correlaciona con ella a escala poblacional, pero no permite anticipar el año en una mujer concreta.

Valores de la hormona antimülleriana por edad

Las cifras que siguen son medianas poblacionales, no límites de normalidad. La dispersión individual es amplia: a cualquier edad hay mujeres con valores que doblan la mediana y mujeres bastante por debajo con ovarios que responden con normalidad. Además, cada laboratorio publica sus propios rangos según la técnica que utiliza, así que la referencia que vale para leer un informe es la que aparece impresa en ese informe.

Los resultados llegan en dos unidades distintas y conviven en España sin criterio único. La equivalencia es 1 ng/ml ≈ 7,14 pmol/L, y en la otra dirección, 1 pmol/L ≈ 0,14 ng/ml.

Valores orientativos de hormona antimülleriana por edad:

  • Hasta los 24 años: en torno a 4 ng/ml (unos 28 pmol/L).
  • De 25 a 29 años: en torno a 3 ng/ml (unos 21 pmol/L).
  • De 30 a 32 años: en torno a 2,5 ng/ml (unos 18 pmol/L).
  • De 33 a 34 años: en torno a 2 ng/ml (unos 14 pmol/L).
  • De 35 a 37 años: en torno a 1,5 ng/ml (unos 11 pmol/L).
  • De 38 a 39 años: en torno a 1 ng/ml (unos 7 pmol/L).
  • De 40 a 41 años: en torno a 0,7 ng/ml (unos 5 pmol/L).
  • De 42 a 44 años: en torno a 0,4 ng/ml (unos 3 pmol/L).
  • A partir de los 45 años: por debajo de 0,3 ng/ml (menos de 2 pmol/L).

La curva no es una recta: entre los 25 y los 33 el descenso es lento, a partir de los 35 se acelera y de los 40 en adelante los valores se concentran en la parte baja de la escala. Un resultado por encima de la mediana de su tramo no adelanta la maternidad, y uno por debajo tampoco cierra opciones: sitúa el punto de partida para planificar.

Qué significa un valor alto y un valor bajo

Al margen de la edad, los laboratorios y las guías manejan una lectura transversal del número:

  • Alta: por encima de 3,5 ng/ml (unos 25 pmol/L).
  • Normal: entre 1 y 3,5 ng/ml (entre 7 y 25 pmol/L).
  • Disminuida: por debajo de 1 ng/ml (menos de 7 pmol/L).
  • Muy disminuida: por debajo de 0,5 ng/ml (menos de 3,5 pmol/L).

Las dos lecturas, la de la edad y la transversal, se combinan: 1,2 ng/ml a los 41 años es un valor por encima de lo esperable para esa edad, y ese mismo 1,2 a los 28 queda claramente por debajo.

Una hormona antimülleriana alta suele acompañar al síndrome de ovario poliquístico, donde el ovario acumula muchos folículos antrales pequeños que fabrican la hormona sin que ninguno llegue a ovular. En ese contexto anticipa una respuesta intensa a la estimulación, así que la dosis se ajusta a la baja para reducir el riesgo de síndrome de hiperestimulación ovárica. Un valor alto aislado, sin ecografía ni clínica compatible, no diagnostica un ovario poliquístico por sí solo.

Una hormona antimülleriana baja indica que quedan menos folículos de lo esperable para esa edad y que una estimulación probablemente rendirá menos ovocitos. El pronóstico, las opciones y las dudas que llegan con un resultado bajo están desarrollados en el artículo sobre si se puede ser madre con baja reserva ovárica.

Cuánto baja la hormona antimülleriana con el tiempo

El descenso medio en mujeres adultas se sitúa entre un 5 y un 15 % anual, con una aceleración marcada a partir de los 35 años. En cifras absolutas, durante la treintena la caída típica es del orden de 0,1 a 0,3 ng/ml al año, y en valores ya bajos el descenso absoluto es menor simplemente porque queda menos margen.

Esa horquilla es amplia a propósito. El ritmo depende del valor de partida, de la edad y de factores individuales, y no existe una cifra única aplicable a una persona concreta. Comparar dos analíticas separadas por un año tiene además dos trampas:

  • La variabilidad de la propia determinación. Con métodos automatizados, la variación ronda el 20 % dentro del ciclo y alcanza el 28 % entre ciclos, principalmente con AMH normal o alta. Con AMH baja es mínima.
  • El cambio de laboratorio o de plataforma. Dos ensayos distintos no son intercambiables. Para seguir la evolución en el tiempo, repetir siempre en el mismo laboratorio hace la comparación mucho más informativa.

Una diferencia pequeña entre dos analíticas seguidas rara vez cambia una decisión clínica. Una caída sostenida en varias determinaciones sí es un dato de peso al planificar tiempos.

Cómo se hace el análisis de la hormona antimülleriana

Lo que se pide como prueba de hormona antimülleriana, análisis, analítica o test de antimülleriana es siempre lo mismo: una extracción de sangre venosa, como cualquier otra analítica hormonal.

  • Momento del ciclo: cualquiera. Es la característica que la distingue de la FSH y el estradiol, que exigen los primeros días del ciclo.
  • Preparación: ninguna. No requiere ayuno ni suspender la actividad habitual.
  • Resultado: disponible en pocos días, según el laboratorio.

El precio de la determinación aislada por vía privada se mueve de forma orientativa entre 50 y 100 euros, y varía según la técnica y la comunidad. Cuando se solicita dentro de un test de fertilidad, el importe cubre además la ecografía y la consulta de interpretación, que es lo que convierte un número en una decisión. Las condiciones de acceso por la sanidad pública están explicadas en la ficha de reserva ovárica.

Qué puede falsear un resultado

Un valor de hormona antimülleriana admite lectura clínica solo si se conoce el contexto en el que se ha obtenido:

  • Anticoncepción hormonal. Reduce el valor de forma reversible, típicamente entre un 20 y un 30 %. Puede infravalorar la reserva. Tras suspenderla, AMH, recuento folicular y volumen ovárico se recuperan en 3–6 meses. No implica que deba suspenderse para analizar la AMH; se valora en consulta.
  • Técnica de laboratorio y unidades. Las plataformas automatizadas han mejorado la reproducibilidad, pero sigue habiendo diferencias entre ensayos. Y un mismo valor parece siete veces distinto según llegue en ng/ml o en pmol/L.
  • Discordancia con el recuento folicular. Se interpreta con la historia clínica. Ante discordancia o resultados próximos a un límite relevante para el tratamiento, puede ser prudente repetir. La interpretación del recuento de folículos antrales junto con la analítica se explica en la ficha de reserva ovárica y en la guía sobre cuántos folículos tiene una mujer.
  • Quimioterapia y cirugía ovárica reciente. Ambas deprimen el valor de forma transitoria o permanente según el caso, y una determinación hecha en los meses posteriores no refleja la situación estable.

La hormona antimülleriana en reproducción asistida

Es el dato con más peso al diseñar un ciclo, y cambia decisiones concretas:

  • Dosis de gonadotropinas. Las guías de estimulación ovárica de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) sitúan la hormona antimülleriana y el recuento folicular como los predictores de referencia para individualizar la dosis inicial en una fecundación in vitro.
  • Expectativa de ovocitos. Permite anticipar cuántos ovocitos maduros cabe esperar en una punción y si hará falta más de un ciclo para acumular los necesarios.
  • Clasificación del pronóstico. Los criterios POSEIDON combinan el valor de hormona antimülleriana, el recuento folicular, la edad y la respuesta a estimulaciones previas para agrupar los casos de baja respuesta y orientar la estrategia.
  • Indicación de preservación. Un valor bajo a edad temprana es uno de los motivos principales para plantear la vitrificación de ovocitos sin dejar pasar tiempo.

En todos los casos la indicación depende de la valoración médica individual: el número orienta la conversación, no la sustituye.

Preguntas frecuentes sobre la hormona antimülleriana

De forma orientativa, en torno a 0,7 ng/ml (unos 5 pmol/L). Es una mediana poblacional con mucha dispersión: a esa edad hay mujeres por encima de 1,5 y mujeres por debajo de 0,3. El valor se lee junto a la ecografía y a la historia clínica.

No. Los folículos que la producen no se regeneran y ningún suplemento ni tratamiento recupera los perdidos. Retirar la anticoncepción hormonal puede devolver el valor medido a su nivel real, y ajustar el protocolo puede mejorar la respuesta a la estimulación sin cambiar la reserva.

Por vía privada, la determinación aislada se mueve de forma orientativa entre 50 y 100 euros. Dentro de un test de fertilidad el precio incluye la ecografía y la consulta en la que se interpreta el resultado.

Cualquier día, con variabilidad mínima si la AMH es baja. Con valores normales o altos varía más; se interpreta junto a ecografía e historia clínica. No requiere ayuno.

No por sí misma. Un valor alto indica muchos folículos pequeños disponibles y suele asociarse al síndrome de ovario poliquístico. Lo que sí cambia es el manejo: anticipa una respuesta intensa a la estimulación y obliga a ajustar la dosis para reducir el riesgo de hiperestimulación.

Sí. Las células de Sertoli del testículo la producen, y durante el desarrollo fetal es la responsable de que no se formen los conductos de Müller. En el adulto se emplea sobre todo para valorar la función testicular en casos concretos, y sus valores de referencia son distintos.

Sí, sobre todo con valores normales o altos; con AMH baja la variabilidad es mínima. También influyen método y medicación. Comparar en el mismo laboratorio ayuda; la ecografía y la historia clínica completan la interpretación.