Histeroscopia: exploración directa del interior del útero con una óptica fina que entra por la vagina y el cuello uterino, sin incisiones. Permite ver la cavidad uterina y el endometrio en un monitor y, en el mismo acto, biopsiar o extirpar lo que se encuentre, así como realizar intervenciones ante determinadas malformaciones uterinas (metroplastia), que es lo que la separa de las pruebas de imagen. Se indica ante sangrados anómalos, sospecha de pólipo o de mioma submucoso (esto significa que hace impronta hacia la cavidad), extracción de un DIU y estudio de la cavidad dentro de un test de fertilidad. Tiene dos modalidades, diagnóstica y quirúrgica, y casi todo lo demás depende de cuál de las dos sea.
El histeroscopio es un tubo rígido con lente y luz en el extremo, de 3 a 5 milímetros de diámetro en su versión diagnóstica. Entra por el orificio natural del cuello del útero, y la cavidad se distiende con suero fisiológico, porque en reposo sus paredes están pegadas entre sí.
Las indicaciones más frecuentes son ginecológicas: sangrado uterino anómalo (reglas muy abundantes o sangrado tras la menopausia), sospecha ecográfica de pólipo, de mioma submucoso o de endometrio engrosado, biopsia dirigida al punto alterado en lugar de a ciegas, extracción de un DIU cuyos hilos no se localizan y estudio de la cavidad en abortos de repetición, fallo de implantación o sospecha de malformación uterina.
Fuera del alcance de la histeroscopia quedan tres cosas que se preguntan mucho:
Del tipo de histeroscopia dependen el dolor, la anestesia, la preparación y los días de reposo.
La diagnóstica se realiza en la consulta de ginecología, de forma ambulatoria y con instrumental fino. Dura entre 5 y 10 minutos, sin anestesia o con anestesia local, y la paciente se marcha por su pie. Un hallazgo pequeño, un pólipo de pocos milímetros o unas adherencias finas, se resuelve muchas veces en ese mismo acto: es lo que se conoce como ver y tratar.
La quirúrgica se realiza en quirófano, con sedación o anestesia general o raquídea, y con un instrumento de mayor calibre (8 a 10 milímetros) que incorpora asa de resección o morcelador. Requiere dilatar el cuello, dura entre 15 y 45 minutos y el alta es el mismo día. Es la vía para pólipos grandes o múltiples, miomas submucosos, tabiques, sinequias y metroplastias.
Antes se descarta embarazo, y la prueba se pospone con infección genital activa o sangrado abundante.
En posición ginecológica, el ginecólogo introduce la óptica. La vaginoscopia, sin espéculo ni pinzas de tracción en el cuello, es el abordaje ambulatorio de referencia para la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) y reduce la molestia de forma apreciable. El recorrido es siempre el mismo: canal cervical, cavidad, distensión con suero y revisión de paredes, fondo uterino, orificios tubáricos y endometrio. Si procede, se biopsia o se extirpa la lesión, y al retirar el instrumento sale el suero, que a veces se confunde con sangrado.
En la diagnóstica la paciente está despierta. La mayoría describe un dolor tipo regla en dos momentos: el paso por el cuello del útero, que dura segundos, y la distensión de la cavidad, un par de minutos. Con óptica fina y vaginoscopia, la mayor parte lo puntúa en la mitad baja de una escala de 0 a 10.
En la quirúrgica no se siente nada, porque se hace con sedación o anestesia. La molestia aparece después: cólicos tipo regla unas horas, que ceden con analgesia habitual.
Duele más en cuatro situaciones:
Las opciones de analgesia van de menos a más: nada, antiinflamatorio oral, anestesia local paracervical, sedación consciente y anestesia general. Todas se pueden plantear antes de la cita, y una diagnóstica puede interrumpirse si el dolor supera lo tolerable. Que la prueba sea ambulatoria no obliga a pasarla sin analgesia.
Tras una diagnóstica, el alta es inmediata y la actividad normal se retoma el mismo día o al siguiente. Lo habitual es no necesitar baja, o necesitar un solo día.
Tras una quirúrgica, el alta es el mismo día con acompañante, y las primeras 24 a 48 horas son de reposo relativo, sin conducir mientras dure el efecto de la sedación. La vuelta al trabajo suele situarse entre 2 y 7 días, con la horquilla alta en resecciones amplias y en puestos de esfuerzo físico o muchas horas de pie. No hay cifra única: la baja la valora y la firma el médico que realiza el procedimiento.
Después es esperable sangrado escaso o manchado unos días y flujo acuoso o rosado hasta una o dos semanas, con compresa y no tampón mientras dure; baños de inmersión y penetración en pausa hasta que cese; y una regla siguiente adelantada o retrasada unos días.
Motivos para acudir a urgencias: fiebre de más de 38 °C, dolor abdominal intenso que no cede con analgesia, sangrado mayor que una regla o flujo con mal olor.
Por vía privada las horquillas de mercado se mueven en dos órdenes de magnitud, y la diferencia está en el quirófano y la anestesia:
Son cifras orientativas del sector, no tarifas de un centro, y varían por comunidad.
Por la sanidad pública, tanto la diagnóstica como la quirúrgica están cubiertas cuando hay indicación clínica: sangrado uterino anómalo, sangrado postmenopáusico, sospecha de patología endometrial o extracción de un DIU. La ruta pasa por atención primaria y la derivación a ginecología, con esperas que dependen del área sanitaria. Dentro de un estudio de esterilidad, el acceso sigue los criterios de entrada a reproducción asistida de cada comunidad.
La histeroscopia no forma parte del estudio básico de esterilidad: la evidencia recogida por la ESHRE no ha demostrado que hacerla de rutina antes de una primera fecundación in vitro mejore la tasa de nacido vivo con una ecografía normal. La indicación se apoya en un hallazgo previo y se plantea en cuatro escenarios:
En Love Fertility Clinic estudiamos primero la cavidad uterina por ecografía, en 3D cuando el caso lo pide, dentro del test de fertilidad. Si aparece un hallazgo que requiere visión directa, valoramos la indicación en consulta, coordinamos la prueba con el especialista que la realiza e integramos su resultado en el plan.
La diagnóstica, entre 5 y 10 minutos. La quirúrgica, entre 15 y 45, más una o dos horas de observación antes del alta.
A la diagnóstica de consulta, no. A la quirúrgica con sedación o anestesia general, sí: entre 6 y 8 horas.
No. El acceso es vaginal, no hay incisión en la piel y la zona no requiere preparación.
Sí. Un pólipo pequeño se resuelve muchas veces en la propia consulta, con una molestia parecida a la de la exploración diagnóstica; si es grande o hay varios, pasa a quirófano. De los miomas, solo los submucosos.
A la diagnóstica no hace falta. A la quirúrgica sí: después de una sedación no se puede conducir.
Lo que se ve en pantalla se comenta al terminar. Cuando se ha tomado biopsia, el informe de anatomía patológica tarda dos o tres semanas, y es el que cierra el diagnóstico.
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