El cigoto es la célula formada por la unión del óvulo y el espermatozoide, cada gameto aporta 23 cromosomas dotando al embrión de sus 46 cromosomas. Esta fusión se produce en las trompas de Falopio en la primera semana del embarazo. El cigoto está formado por la zona pelúcida que lo rodea, por dos corpúsculos polares y por el citoplasma.
La formación del cigoto se produce durante la fecundación, cuando un espermatozoide logra atravesar las capas protectoras del óvulo y fusionar su material genético con el de este.
En un embarazo natural, este proceso ocurre en la ampolla de la trompa de Falopio, entre 12 y 24 horas después de la ovulación. En un tratamiento de fecundación in vitro, la fecundación se realiza en el laboratorio, ya sea mediante FIV convencional (colocando los espermatozoides junto al óvulo) o mediante ICSI (inyectando un espermatozoide directamente en el óvulo).
Tras la fusión, se forman dos pronúcleos visibles al microscopio: uno de origen materno y otro paterno. La presencia de estos dos pronúcleos (2PN) confirma que la fecundación ha sido correcta.
Tras su formación, el cigoto comienza a dividirse por mitosis:
Durante estas divisiones, el volumen total no aumenta: las células se multiplican dentro del mismo espacio definido por la zona pelúcida.
En los tratamientos de FIV e ICSI, el cigoto se observa directamente en el laboratorio de embriología. Esto permite una evaluación que no es posible en un embarazo natural:
Esta capacidad de observar el cigoto desde el primer momento es una de las ventajas clave de la reproducción asistida frente a la concepción natural.
El cigoto es la primera célula formada tras la fecundación (día 1). Cuando comienza a dividirse, a partir del día 2, se considera embrión. El término «embrión» se mantiene hasta la semana 8 de gestación, momento en el que pasa a denominarse feto.
Ambas formas son correctas y están aceptadas por la Real Academia Española. El término proviene del griego zygōtós («unido»). En el habla coloquial también se le conoce como «célula huevo»
Sí. En los tratamientos de fecundación in vitro, el equipo de embriología observa el cigoto al microscopio entre 16 y 18 horas después de la fecundación para confirmar la correcta formación de los dos pronúcleos.
Tras la fecundación, el cigoto pasa por estas fases: cigoto (día 1) → embrión de 2-4 células (día 2) → embrión de 6-8 células (día 3) → mórula (día 3-4) → blastocisto (día 5-6) → implantación en el útero (día 6-10).
Puede detenerse la división celular, lo que se conoce como bloqueo embrionario, o producirse anomalías cromosómicas. En reproducción asistida, la evaluación temprana del cigoto permite identificar estas situaciones y seleccionar los embriones con mejor pronóstico.
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